jueves, 22 de noviembre de 2012


NO LO MÁS FUERTES SOBREVIVEN, SINO LOS QUE MEJOR SE ADAPTAN
Existen gran cantidad de teorías relacionadas con la evolución desde muy diversos puntos de vista.

En este caso, vamos a hablar sobre Charles Darwin y su teoría, que fue la que completó la teoría evolucionista que existía en aquel momento.

Esta teoría está basada  en que existe un origen común entre las especies, estando todas ellas emparejadas entre sí.  En la reproducción de las especies hasta saturar el hábitat, luchando por la supervivencia, de forma que no todos los individuos están preparados para sobrevivir, sino aquellos que son más aptos, siendo éstos los que tienen mutaciones genéticas favorables para adaptarse al cambio que Darwin proponía. En cuanto a la herencia, propone que los cambios genéticos “buenos” se transmiten a los descendientes. En todo esto, la naturaleza actúa de forma aleatoria, de forma que solo los más aptos se adaptan a este medio, la naturaleza.

“Todos los seres orgánicos que han vivido en la Tierra podrían ser descendientes de alguna forma primordial”. Así es como Darwin explicaba el origen de las especies.


Tras numerosos estudios, se ha podido comprobar que Darwin poseía gran cantidad de anotaciones privadas y cartas enviadas a sus amigos donde explicaba parte de su teoría. Así, en una de ellas, Darwin explicaría que la vida estaba directamente relacionada con la química, proponiendo que la generación espontanea no era imposible, explicando en otras publicaciones que  ésta, era importante para entender su teoría, admitiendo al mismo tiempo, que la ciencia no estaba suficientemente evolucionada para conseguir esto.
En otra de sus cartas, Darwin explicaba la organización de la materia inerte en evolución, con la ayuda de ciertos componentes químicos y de la energía adecuada, a través de una charca caliente. 

Alberto Monzón
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